10 Etiquetas trampa con las que te engañan en el carrito de la compra del súper con cosas que no son lo que parecen

No todo lo que compras en el supermercado es lo que parece. Las etiquetas y, sobre todo, el empaquetado, puede llevarte a pensar que estás comprando algo diferente a lo que encuentras en el interior. La OCU lanzó una campaña llamada #NoCuela a través de la cuál nos cuenta información importante sobre cómo nos la intentan colar a los consumidores.

La Organización de Consumidores (OCU) ha lanzado la iniciativa #NoCuela, un proyecto con el que pretende señalar y desmentir informaciones que no se ajustan a la verdad y que perjudican a los usuarios ya que, en la mayoría de los casos, van en contra de sus intereses, de su modo de vida o incluso de su propia salud.

Estos son algunos de esos productos:

  • 1. Zumos que son néctares: si quieres estar sano, te tomas un zumito. Son los Granini, Disfruta, Don Simon Orange… Pero a veces no son zumos. Por ejemplo: el producto estrella de Granini es un néctar (es el más vendido y el que está en todos los lineales). Solo la mitad de un néctar es fruta. La otra mitad es azúcar con agua. Los néctares suelen ser más caros que los zumos. La clave es fijarse en la letra pequeña y no en la foto.

 

  • 2. El York no es jamón: bajo la denominación «York» no hay jamón sino otras carnes de cerdo. Preparadas de la misma forma, pero de piezas menos nobles… y más baratas. También es habitual ver jamón «extra jugoso». En contra de lo que parece, es de menor calidad que otros (tiene más agua y menos jamón).

 

 

  • 3. ¿Huevos de gallinas en libertad con código «2»? Como se ve en la foto pone que son gallinas en libertad, pero en realidad son gallinas criadas en suelo, es decir un código 2. Sin embargo, como tiene algo de salida al exterior, el productor lo destaca mucho en el paquete, dejando en letra más pequeña la mención obligatoria al tipo de producción: criadas en suelo. No llegan a la superficie y salida suficiente para ser criadas al aire libre, es decir un código 1.

 

 

  • 4. Carne picada que lleva otras cosas: la mayoría de las bandejas de los supermercados son en realidad preparados. Entre el 65% y el 90% es carne, pero el resto son espesantes, almidones, proteína de soja, conservantes y colorantes. Parece barata, pero quizás no lo es tanto si tenemos en cuenta que no todo es carne picada (y que la proporción de grasa es importante).

  • 5. Calamares que son pota: son a la romana, pero no anillas de calamar, ya que lo que solemos encontrar en supermercados, pescaderías y en productos preparados es pota. Aunque parecida, se trata de otra especie: suelen ser más grandes y más duras. Como consecuencia de este último aspecto, se someten a un procesado con agua y fosfatos para hacerlas más tiernas y blanquearlas. Son considerablemente más baratas que el calamar y, aunque se vendan frescas, lo habitual es que sean descongeladas (debe estar indicado claramente).

Aros a la romana

 

Lo que quieren conseguir con esta campaña es que:

  1. En el frontal del producto aparezca su denominación legal, tan destacada como la denominación comercial.
  2. Cuando un ingrediente aparezca destacado, sea obligatorio que su porcentaje aparezca al lado con el mismo tamaño y tipografía.
  3. El ingrediente destacado en el envase coincida con el mayoritario.
  4. Se definan los términos natural, casero y tradicional, además de sus condiciones de uso.
  5. Se acabe con la letra pequeña del etiquetado obligatorio
  6. Se sustituya la sugerencia de presentación por una foto real del producto.
  7. Se establezca un porcentaje mínimo del ingrediente para que pueda ser destacado.
  8. Se limite el uso de colorantes y potenciadores de sabor en productos con un contenido mínimo de un ingrediente
  9. Se incluya la cantidad de azúcar añadido.
  10. Se ponga coto al uso indiscriminado de alegaciones nutricionales.

Puedes firmar su campaña aquí | Link

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